El teleco dicharachero

jueves, febrero 02, 2006

Primer mes en Japón (parte II)

Los fines de semana aprovecho para descansar y visitar Tokyo y Yokohama. Hace un par de semanas fuí con Rebeca al parque Ueno y al mercado de Ameyoko, justo a la salida del metro.

Cruce a la salida de la estación de Ueno

Es un mercado estilo tradicional, con todos los productos en la calle (pescado, especias, té y también ropa) y bastante concurrido. Se pueden encontrar artículos de ropa y comida a muy buen precio. Se puede recorrer el mercado en paralelo a las vías del tren. Al principio de Ameyoko nos encontramos algo curioso, un puesto de churros.


Nos sorprendió bastante, los churros costaban más de 1 euro la unidad y la gracia es el tamaño, 40cm. Así que la gente se compraba 1 churro y ya se iba contenta.
En Japón se puede encontrar casi de todo, aunque a su manera. Un buen ejemplo es el pan, normalmente el pan que venden en los supermercados es pan de molde y pan raro, es decir pan de melón, pan con sabor a fresa. Cerca mi residencia hay una panadería alemana y tienen pan normal y los fines de semana hay cola de japoneses para comprar alguna de las rarezas que tienen, pan crujiente de centeno, pan de cereales y barras consistentes, también hay algunas panaderias francesas donde es posible encontrar baguettes.
La comida la verdad es que me está gustando mucho, durante la semana suelo cocinar y cada vez conozco mejor los supermercados, además cada día intento comprar alguna cosa nueva, para ir probando sabores y descubrir poco a poco lo que se esconde detrás de esos kanjis incomprensibles para mi. Una vez por semana suelo ir a comer sushi, me gusta especialmente ir a los kaiten sushi, con la cinta girando y en los que puedes elegir el plato que te apetece, hay varios colores y al terminar pagas en función de los platitos que has reunido. También hay bastantes restaurantes de cocina hindú, el que yo he probado el menú incluía una torta grande llamada nan, tres cazos con carne y diferentes salsas y una bebida de yogurt.

Después de este pequeño repaso culinario, sigo por el parque Ueno, allí pudimos ver bastantes indigentes. A pesar de vivir en la calle algunos de estos mendigos japoneses viven bastante bien organizados, tienen su tienda bien montada y vimos a uno hasta con maletín de ejecutivo.